Nadador piscina

Uso del esfuerzo percibido como indicador de la intensidad del ejercicio.

La intensidad es uno de los componentes más importantes de la dosis de entrenamiento, un defecto de intensidad provocará un estímulo insuficiente para generar adaptaciones, mientras que un exceso podría conllevar al sobreentrenamiento. Este porcentaje de esfuerzo tendrá una repercusión directa en el resto de componentes de la dosis (densidad, volumen, tipo de pausa…).  En la actualidad disponemos de varios métodos para cuantificar la intensidad, siendo los más conocidos la frecuencia cardíaca, el consumo de oxígeno (VO2 Max), o la concentración de lactato en sangre. En esta entrada nos centraremos en el esfuerzo percibido, un método que consiste en medir la intensidad atendiendo a una percepción subjetiva del sujeto en función de una escala numérica.

A primera vista, parece que una valoración propia del esfuerzo puede aportar datos no del todo fiables, sin embargo, la literatura científica ha demostrado que resulta un indicador de intensidad bastante útil en la mayoría de los casos. Podemos usar diversas escalas numéricas para medir el esfuerzo, la más conocida es la de RPE (6-20), publicada por Borg en los años setenta. Esta escala fue modificada más tarde por el mismo Borg (0-10), con el objetivo de simplificar la valoración.

Escala Borg 1-10

Escala RPE 0-10 (Borg, 1985)

Escala OMNI-RES para la fuerza de Robertson 2003

Escala OMNI-RES para fuerza (Robertson et al., 2003)

El esfuerzo percibido guarda una correlación con la frecuencia cardíaca, sobre todo en tareas estables (Robinson et al., 1991) y en trabajo interválico de alta intensidad en ciclismo (Green et al., 1991). En el caso del entrenamiento de fuerza, la escala más utilizada es la OMNI-RES (Robertson et al., 2003), que parece tener una buena relación con el % de 1RM (Day et al., 2004). Debemos tener claro que para usar este indicador de forma fiable, es imprescindible conocer muy bien nuestro organismo y sensaciones ya que le afectan factores como la edad, el sexo, la música o la temperatura. (Borresen y Lambert., 2009)

Como entrenadores es muy interesante incorporar el esfuerzo percibido como indicador de la intensidad en nuestras sesiones de entrenamiento, ya sea en el ámbito de salud como en el de rendimiento. Atendiendo a lo que siempre decimos, no será ni mejor ni peor que otro parámetro. Es una herramienta, que esta ahí, y su utilidad dependerá de las características del sujeto y sus objetivos.

Photo Credit: http://www.flickr.com/photos/portaldelsur/

Referencias bibliográficas:

Borresen, J. y Lambert, M. I. (2009). The Quantification of Training Load, the Training Response and the Effect on Performance. Sports Medicine, 39(9), 779-795

DAY, M.L., M.R. MCGUIGAN, G. BRICE, AND C. FOSTER. Monitoring work intensities during resistance training using a session RPE scale. J. Strength Cond. Res. 18:358–358. 2004

Robertson, R. J., Goss , F.L , Rutkowski , J., .Lenz, B., D i xon, C.,Timmer, J., Andreac c i , J. (2003). Concurrent validation of the omniperceived Exertion Scale for Resistance Exercise. Medicine and Science in Sports and  Exercise,, 35(2) , 333–341.

 

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