Entrenar para mejorar

¿Por qué hacemos las cosas?

En ocasiones recibo consultas de tipo: ¿Cuál es el mejor método para hipertrofiar? ¿Determinado alimento es bueno o me hará acumular grasa? o ¿Cuál es el mejor suplemento?. Es normal cuando nos iniciamos en una actividad física o un deporte querer progresar lo más rápido posible con el fin de obtener los mejores resultados cuanto antes. Ahora bien, debemos tomar como punto de partida la idea de que nuestros logros no dependerán de un único factor, sino que serán el resultado de sumar el mayor número de variables que favorezcan la consecución de ese objetivo. Para entrar más en materia, usaré como referencia una de las mejores lecciones que he podido recibir: “Debemos aprender a diferenciar lo principal, de lo accesorio”.

Con esto lo que quiero dar a entender, es que no podemos construir la casa partiendo del tejado. A día de hoy no disponemos de un método perfecto que a cualquier sujeto le garantice una mejora. La ciencia ha establecido una serie de metodologías de entrenamiento, que aplicadas de una forma determinada mediante una dosis adecuada favorecen en el cuerpo unos cambios o adaptaciones. No existe una regla fundamental a partir de la cual se aumente de masa muscular o se mejore la economía de carrera, nosotros intentamos orientar nuestro entrenamiento en una dirección, y será nuestro organismo quien según nuestro código genético y nuestro potencial adaptativo genere o no esa mejora.

Obviamente en la mayoría de los casos se consiguen grandes progresos, principalmente en sujetos principiantes, pero también hay que pararse a pensar cómo hemos conseguido ese progreso, si ha sido de forma segura, si hemos respetado los descansos, si todos los componentes de la dosis eran adecuados para nuestro objetivo, etc. Podemos consumir la mejor proteína de suero del mercado justo después entrenar con el objetivo de ganar masa muscular, pero si nos excedemos en los descansos entre series hasta densidades de 3 o 5 minutos, probablemente también generaremos hipertrofia, pero no aprovecharemos el entrenamiento de la misma forma que si reducimos los descansos, por ejemplo, a 1′ 30”, descuidando un parámetro esencial como la densidad del entrenamiento, y preocupándonos por factores de menor importancia como una marca comercial o un suplemento.

Concluyendo, el entrenamiento va a resultar beneficioso en prácticamente todos los sentidos, pero si queremos sacar el máximo partido a nuestro tiempo, y al fin y al cabo a nuestra “inversión”, resulta imprescindible conocer muy bien cómo se hacen las cosas, y en caso de no saberlo, ponerse en contacto con un profesional cualificado que nos asesore y nos oriente para lograr nuestras metas de forma segura y eficaz.

Esta entrada fue publicada en Rendimiento, Salud y Fitness.

Acerca de Jorge Trigueros

NSCA-CPT. Experto Universitario en Entrenamiento Personal.Estudiante de grado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Instructor en Fuerza y Musculación, Fitness Personalizado y Aquafitness por la Universidad de Alicante. Autor del blog sobre salud y fitness "FueradelaMasa".

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