Sarcopenia

La sarcopenia y su diagnóstico

Hace unos días os hablé de la importancia que tiene para nuestro organismo, en concreto para nuestro órgano del movimiento (el músculo), el realizar un entrenamiento neuromuscular. No hay que tener reparo a entrenar con sobrecargas, coger las pesas, ir al gimnasio… necesitamos entrenar la fuerza para así contrarrestar la pérdida de masa muscular que está asociada con la edad (Rosenberg, 1989; Evans, 1995).

Las evidencias han dejado claro que la pérdida de masa muscular, la sarcopenia, se produce con preferencia sobre las fibras de tipo II siendo más pronunciada en el miembro inferior que en el superior (Janssen et al., 2000; Miyatani et al., 2003; Doherty, 2003). Es por esto que en una planificación de entrenamiento neuromuscular bajo el objetivo salud, debería haber un mayor número de ejercicios o series para el miembro inferior con respecto al resto de grupos musculares. La sarcopenia enlazada con la edad afectará a la dependencia motriz, es decir, aumentarán las dificultades para realizar nuestras actividades de la vida diaria como subir escaleras, levantarse tras estar sentado o tumbado, menos equilibrio en la postura, etc (Lang et al., 2010).

Este factor de riesgo, como es la sarcopenia, no es considerado una enfermedad. La literatura lo clasifica como una condición de déficit funcional agudo y discapacidad. Los autores Peterson y Gordon en el 2011, establecieron el desencadenamiento que lleva una pérdida de masa muscular:

  • Inflamación crónica
  • Mayor estrés oxidativo
  • Incremento de la resistencia a la insulina
  • Aumento de la infiltración de los adipocitos intramusculares

Personas mayores conversando

¿Cómo se diagnostica la sarcopenia?

El grupo de expertos configurado por Cruz-Jentoft y otros (2010) establecieron para el The European Working Group on Sarcopenia in Older People tres criterios para su diagnóstico, de los cuales deben estar presentes al menos dos:

  • La masa muscular debe estar situada por debajo de las 2 desviaciones estándar (DT) del valor de referencia promedio de la masa muscular y de la fuerza de una población de referencia.
  • El descenso del rendimiento físico expresado por una velocidad de la marcha inferior o igual a 0,8 m/s.
  • La disminución de la fuerza muscular.

Como habéis podido leer, la sarcopenia es un factor de riesgo que supone una reducción de músculo esquelético y fuerza que en su descuido y avance nos costará una reducción del rendimiento motriz impidiendo llevar una vida cotidiana de forma independiente.

Photo credit: pingnews

Referencias bibliográficas:

Cruz-Jentoft AJ, Baeyens JP, Bauer JM, Boirie Y, Cederholm T, Landi F, Martin FC, Michel JP, Rolland Y, Schneider SM (2010), Topinková E, Vandewoude M, Zamboni M; European Working Group on Sarcopenia in Older People. Sarcopenia: European consensus on definition and diagnosis: Report of the European Working Group on Sarcopenia in Older People.Age Ageing. Jul;39(4):412-23.

Doherty, Timothy J. (2003) Invited Review: Aging and sarcopenia. J. Appl Physiol. ;95- 1717-27.

Evans WJ. What is sarcopenia?. (1995). J Gerontol A Biol Sci Med Sci. Nov;50 Spec No:5-8.

Janssen I, Heymsfield SB, Wang ZM, Ross R. (2000). Skeletal muscle mass and distribution in 468 men and women aged 18-88 yr. J Appl Physiol. Jul;89(1):81-8.

Lang T, Streeper T, Cawthon P, Baldwin K, Taaffe DR, Harris TB. (2010). Sarcopenia: etiology, clinical consequences, intervention, and assessment. Osteoporos Int. ;21:543–59.

Mata-Ordóñez, F.; Chulvi-Medrano I.; Heredia-Elvar, J.R.; Moral-González, S.; Marcos- Becerro, J.F.; Da Silva-Grigogolleto, M.E. (2013). Sarcopenia and resistance training: actual evidence. Journal of Sport and Health Research. 5(1):7-24.

Miyatani M, Kanehisa H, Ito M, Kawakami Y, Fukunaga T. The accuracy of volume estimates using ultrasound muscle thickness measurements in different muscle groups. Eur J Appl Physiol. 2004 Mar;91(2-3):264-72. Epub 2003 Oct 21.

Peterson MD, Gordon PM. Resistance exercise for the aging adult: clinical implications and prescription guidelines. The Amercian Journal of Medicine 2011; 124:194-198.

Rosenberg IR. (1989). Summary comments. Am. J. Clin. Nutr. 50: 1231-1233.

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