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Estabilidad mecánica

La estabilidad mecánica a nivel físico es la habilidad que posee el raquis de mantener su estado de equilibrio estático cuando es sometido a fuerzas o perturbaciones, tanto internas como externas (Bergmark, 1989). La columna estará más estable cuando sea más difícil cambiar su estado.

Según Panjabi (1992) la estabilidad de la columna está influenciada por la acción coordinada de tres sistemas:

Sistema pasivo: formado por las estructuras osteoarticulares y ligamentosas.

Estudios in vitro de laboratorio con columnas de cadáveres, determinaron que la columna vertebral en posición erguida sólo puede soportar unas cargas de 60-90N (Crisco y Panjabi, 1997; Lucas y Bresler, 1961). Cargas superiores a esta magnitud, provocan un desequilibrio y colapsan el sistema.

Dicho esto ¿cómo es posible que se hayan podido registrar, en halterófilos, valores superiores a los 10000N de compresión en la región lumbar? La posibilidad de soportar valores por encima de los 90N es debido a los dos siguientes sistemas, la musculatura con la coordinación del sistema nervioso.

Sistema activo: formado por los músculos del tronco (ver entrenamiento lumbo-abdominal saludable).

Sistema neural: formado por el sistema nervioso central y periférico.

Para estabilizar el raquis ante las fuerzas desequilibradoras, se coactiva la musculatura (profunda y superficial) para aportar una mayor rigidez a la estructura y así aumentar la estabilidad.

Referencias bibliográficas:

Bergmark, A. Stability of the lumbar spine a study in mechanical engineering. Supplementry Acta Orthopaedica Scandinavica. Supplementum 60 (230). 1989.

Lucas DB, Bresler B. Stability of the ligamentous spine. Technical Report esr. 11 No. 40, Biomechanics Laboratory, University of California, 1961.

Panjabi, M.M. (1992). The stabilizing system of the spine. Part 1. Function, dysfunction, adaptation, and enhancement. Journal of Spinal Disorders, 5(4), 383-389.

Panjabi, M.M. (1992). The stabilizing system of the spine. Part 2. Neutral zone and instability hypothesis. Journal of Spinal Disorders, 5(4), 390-396.

Photo credit: pablomiranzo

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