Coaching deportivo habilidades del entrenador

Coaching deportivo. No sólo trabajamos con músculos, también trabajamos con personas.

Hace ya unos días, asistí a unas interesantísimas charlas sobre coaching deportivo impartidas por Federico Carreres, profesor del área de didáctica de expresión corporal en la Universidad de Alicante; Gaspar Sellés, director técnico del grupo EPersonal; y Vigela Lloret, coach organizacional y personal. Fantásticos profesionales y emprendedores.

Todo profesional de la actividad física y el deporte como son los preparadores físicos, entrenadores personales o monitores de clases colectivas, no solo trabaja con músculos, esqueletos, marcas y resultados sino también con personas. Las personas pueden desarrollar valores, ¿hablamos de coaching?

EL CARRUAJE DE KOCS, EL ICONO DEL COACHING

Entre los siglos XV y XVI, la ciudad húngara de Kocs, se convirtió en parada obligada para los viajes entre Budapest y Viena. Empezaron a utilizarse unos carruajes con un sistema de suspensión único que permitía ir a mayor velocidad con más estabilidad, mejorar los procesos de aceleración y cambiar a los caballos con más frecuencia sin perder equilibrio. Antes estas ventajas, no se tardó en hablar del carruaje de Kocs como el símbolo de la excelencia en la función de transportar personas de un lugar a otro. El término “kocsi”, en húngaro, pasó al inglés como “coach”. Hoy en día el “coaching”, metafóricamente hablando, también transporta personas de un lugar a otro.

Carruaje de Kocs. Coaching deportivo

Recientemente, Héctor Tarrío en Buenaforma.org, escribió acerca de las habilidades y conocimientos del entrenador personal y comentó que el 50% lo abarcan las habilidades psicológicas, comunicativas, de venta y marketing. Esto es así. Y dentro de las habilidades psicológicas es dónde se sitúa el “coaching”. No son suficientes los conocimientos técnicos y científicos, falta algo más.  Para el entrenador es muy importante saber tratar con los clientes, tanto para que consigan sus objetivos como para que se queden más tiempo. Llevarlos del lugar donde están a donde quieren ir.

Antes de actuar o influenciar en las personas, clientes o deportistas, el entrenador tiene que trabajar su perfil emocional puesto que no hay desarrollo profesional si no hay desarrollo personal. Consiste en hacer dos juegos: por un lado el juego exterior, y por otro lado el juego interior. El nivel de control que tengas sobre el juego interno, marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso. El perfil emocional determina quién es y cómo reacciona cada uno ante lo que le sucede.

Dicho lo anterior, el entrenador no sólo deberá tratar de mejorar aspectos exteriores en su cliente, como estética, levantar más peso o correr más rápido, sino también su juego interior. Tratar de contribuir a esa mejora interna que le llevará a conseguir sus objetivos y a desarrollar valores. Entre las habilidades y conocimientos necesarios del entrenador, claramente un porcentaje lo ocupan las competencias emocionales. Las competencias emocionales son clave para emprender el proyecto deportivo del propio entrenador y del cliente o deportista. Confiar y ayudar a confiar plenamente en el potencial es muy importante, y no me refiero al potencial adaptativo sino al potencial para desarrollar los valores y el talento de uno mismo.

Photo credit: Kullez

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